El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha sido entrevistado esta mañana por José Luis Sastre en el programa ‘Hoy por Hoy‘ de la Cadena SER. Bolaños ha evitado pronunciarse sobre la reunión extraordinaria de la comisión permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que valorará la actuación del juez Juan Carlos Peinado tras el auto por el que retiró el pasaporte a Begoña Gómez. «No quisiera inmiscuirme en la decisión que va a tomar el CGPJ», ha indicado. En este sentido, el ministro ha asegurado que la instrucción judicial contra la esposa del presidente del Gobierno está dañando la imagen del Poder Judicial: «Lo que se está cuestionando es la buena imagen del Poder Judicial. Esta causa es fruto de una querella que presenta una organización ultraderechista contra la mujer del presidente del Gobierno con recortes de prensa que debió ser archivada desde el primer día».
Preguntado expresamente si consideraba que el juez Peinado había podido cometer un delito de prevaricación. Bolaños ha evitado utilizar ese término, aunque ha calificado el procedimiento como “una causa absolutamente anómala”. “Es indiscutible. El señor Peinado ha dictado resoluciones incomprensibles a ojos de la ciudadanía y alejadas del derecho”.
Aun así, Bolaños ha querido desvincular este caso del conjunto de la carrera judicial y ha mostrado su confianza en los mecanismos de control del sistema: “La inmensísima mayoría de los jueces realizan su trabajo con rigor e imparcialidad”. “Quiero mostrar confianza en que estas resoluciones judiciales sean revocadas por órganos superiores”, ha añadido.
El ministro ha insistido en que detrás del debate político existe una situación personal que considera injusta para Begoña Gómez: “Hay una mujer que no ha hecho nada y a la que asociaciones ultraderechistas están pidiendo 26 años de cárcel”.
Sobre las críticas de la oposición por la diferente valoración que hace el Gobierno de los distintos procedimientos judiciales que afectan al PSOE o a miembros del Ejecutivo, Bolaños ha defendido analizar cada caso de manera individual: “Cuando consideramos que hay indicios sólidos, inmediatamente tomamos decisiones”. Como ejemplo, ha recordado que en el caso de José Luis Ábalos se adoptaron medidas políticas antes incluso de que hubiera resoluciones judiciales.
Por último, el ministro ha restado trascendencia institucional al denominado caso Leire Díez y aseguró que no ha tenido consecuencias para el funcionamiento del Estado. “El caso Leire Díez no ha afectado a las instituciones del Estado. Esto es muy importante”, señaló, antes de denunciar que existe “una estrategia de partidos políticos y organizaciones de ultraderecha para derribar al Gobierno a cualquier precio” y que “intentan acabar con nosotros por cualquier método”.